Mensajes Espirituales

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Nota: El contenido de este artículo está incluido en el libro Mensajes de los Guías

¿Cuál es mi misión en este momento?

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Tengo un profundo deseo de entender, de saber cuál es mi misión en este momento.

Hermosa mía. Estamos ante ti tus ancestros, tus guías, tus compañeros. Durante mucho tiempo nuestra familia de luz ha estado pasando vidas y vidas en la tierra. Hoy podemos reunirnos y reconocernos.

En este tiempo aparecerán en la tierra que vives pequeñas tempestades que lograrán un cambio climático, geológico y de mentalidad en los humanos. Vives en un planeta vivo y necesita renovación. Muchas personas confunden esta renovación planetaria con una renovación individual, pero no es así, la tierra necesita renovación, las personas, los huéspedes, son empujados a ser renovadas con él. Gaia permite este crecimiento de todos los seres que la habitan.

Es como si tuvieses un piso muy lindo en una pequeña ciudad y decidieses transformarlo, al principio solo harías pequeños cambios para saber cómo te gustaría, pintarías alguna habitación o cambiarías algunos muebles. Pero más adelante te convencerías que necesitas una renovación de todo el interior y exterior de la casa. Cambiarías los muebles, las pinturas, los suelos, las ventanas, más adelante cambiarías incluso el lugar, y podrías llevarlo a lugares con más sol, con más aire fresco…

Muchas personas sienten ser parte de este cambio y sienten estar dentro de él, y así es, estáis dentro del cambio, pero es Gaia, el espíritu viviente de la tierra, quien decide realizar una gran mudanza de su cuerpo celeste. Debemos agradecerle este paso que os permite dar.

La tierra ha sido mal amada en los últimos años, ha sido castigada y siente el dolor de haber sido habitada por el hombre. Geológicamente se han sentido fuertes bombardeos bajo el mar, y se han sentido grandes y potentes extracciones del fondo de la tierra. La tierra, como cualquier ser vivo, se siente herida y dolida. Conoce la situación del hombre y decide arrastrarlo con ella a un nuevo estado de conciencia, pero con el habido de que esa no es la manera correcta.

Hoy viajas en un nuevo momento terrestre, un momento hacia un cambio global mental, social y político. Un cambio que organizará las nuevas bases del futuro y tus miras deben estar dirigidas a este crecimiento interior, donde las almas que habiten en el planeta sean completamente conscientes de quienes son, donde habitan y de que han de respetar el lugar y amarlo. La tierra es un lugar bello, hermoso, permitir esta viabilidad de la vida en el planeta es un regalo divino.

Mucho va a cambiar en los próximos años y muchas personas, a raíz de los cambios que ocurran, lograrán comprender esto, otras personas no lo comprenderán y deberán aprender a respetar o a formar parte del cambio. Pues los ciclos de la naturaleza no se pueden seguir alterando para el bien de la raza humana.

Tú eres parte de este cambio y esto es algo que has de comprender. Tu familia durante siglos ha habitado la tierra. Vinimos hace miles de años para crear una sociedad en hermandad y para permitir un progreso humano acelerado. Vinimos buscando un mundo adecuado y para ayudar al despertar del planeta. Sin embargo, nos mezclamos demasiado con la mente humana, con el egregor colectivo, y ahora nos hemos inmiscuido demasiado en los problemas sociales. Más parientes tuyos de luz, igual que tú, se sienten perdidos y alejados de si mismos. Eso te ocurre ahora.

Has de reconocerte como una trabajadora de la luz y no como un egregor colectivo, has de darte cuenta que eres una ser de luz venido a la tierra para ayudar y acelerar el cambio en el planeta, y no para retrasarlo o condicionarlo según tu parecer. La vida humana se hace muy difícil y muchos de vosotros cuando nacéis os perdéis fácilmente en los juegos mentales y del ego.

Hoy estamos orgullosos de tu avance y estamos frente a ti para mostrarte que una vez más, luces preciosa en tu vestido de carne, tu luz trasciende tu espacio vital temporal y todo tu amor florece en tu cuerpo permitiendo cambios a tu alrededor de belleza increíble.

Somos tu familia, te sentimos como cambias y maduras, estamos contigo y te ayudamos en estos cambios que estás realizando. Nuestro cometido hoy, que seas consciente de tu fuente, de tu origen y de tu misión de vida. No has venido a disfrutar, ni a vagabundear en la tierra, has venido a ayudar. Ayudar no indica dar comida y agua al necesitado, tu ayuda indica que has de abrir tu mente y tu consciencia a una realidad donde los hombres viven en hermandad y transpolar ese sistema de pensamiento a las diferentes esferas que te mueves. Vencer el miedo y las rejas imaginarias de un sistema común donde el hombre no es capaz de ser consciente de sí mismo.

Los hombres camináis juntos, viajáis juntos, crecéis juntos, pero la sociedad donde habitas cree en el individualismo, y es el individualismo el que evita el amar, el que permite que unos y otros no se conozcan y el que separa en vez de unir. Se consciente de esto amada mía. Tú no eres individual, no eres un individuo separado, eres parte de un todo, y eres parte de una hermosa familia de luz y una hermosa familia humana. No estás por encima de nadie, pero tampoco por debajo. Hoy, en la tierra, todos sois iguales, y eso debes aprender y comprender hasta que en tu día a día lo comprendas y lo asimiles. Todos sois iguales. Ser conscientes de que todos y cada uno de los seres que pueblan el planeta son completamente iguales. No hay diferencia.

En un tiempo comprenderás esto y lo podrás llevar a la práctica, y esto es necesario, muchas personas han de reconocer este sistema de vida como una nueva forma de conocer y responder ante el otro, pues es la única manera de ocasionar un crecimiento real en la población. Continuar luchando unos contra otros no es la manera.

Ahora es importante el respeto, el dejar ir, el permitir el crecimiento ajeno y el permitir que la luz del otro crezca a su ritmo, sin intentar manipular ni ocasionar cambios a destiempo. Cada persona tiene un ritmo vital, y es necesario respetar ese ritmo.

En tu familia algunas personas no están preparadas para comprender esto, aun viven en un viejo tiempo en el que había que luchar duro para superarse y estar por encima de las circunstancias, pero tú misma has comprobado en otras ocasiones que esto puede cambiar. Puede ser diferente. Ahora, es momento de que lo pongas en práctica, es momento de que enseñes tú también esto actuando adecuadamente. Y no mañana, sino ahora. Ahora ya puedes ser consciente de la hermandad de todos, de la igualdad de todos, no necesitas viajar al mañana para reconocer a tu hermano y hermana en la tierra. Se consciente de esto.

Tu misión, mi amada, no es dar agua a quien tiene sed, ni comida a quien tiene hambre, esto se hace cuando, teniendo la oportunidad de compartir, comprendes que quien tiene sed no es otro, ni quien tiene hambre es otro, que tú misma, junto con el otro, padeces hambre y sed. Pues no hay diferencia en hermandad entre uno y otro. Y cuando comprendes esto, mi amada, el flujo de alimentos y bebida se hace solo. Cuando se intenta separar, cuando el ser que habita el cuerpo no es consciente de que tras las máscaras corporales hay luz en todos por igual, y juzga a las personas por su aspecto, por su procedencia o por su naturaleza, entonces no hay ayuda posible, no hay hermandad, no hay crecimiento. Esto es la vieja energía, un bloqueo continuo en el mismo punto en el que un “individuo” separado del cosmos por la tupida capa del ego y la razón, cree estar en posesión de la razón ante cualquier situación y persona.

Las personas no son mejores ni peores, no son más ni menos. Las decisiones pueden hacer ver este espejismo, pero todos son ángeles de luz igualmente, y tras la muerte, todos somos iguales. No hay diferencia. Cuando las personas juegan al papel de mejor y peor, de tu y yo, de mío y tuyo, entonces ocurren pequeños desafíos que afectan a un nivel global, que humanitariamente son muy carentes de sentido y que permiten que el planeta no sea un lugar habitable hermoso, sino al contrario, pues gran parte de los seres de luz que hoy habitan el planeta, un rico planeta lleno de alimento para todos, vivan en escasez.

La tierra necesita este cambio y tú, mi ángel, junto con más personas, debéis comprender el significado de este cambio. Ayudar a que se produzca en la medida de lo posible, no impidiendo el flujo natural de las cosas primero, y segundo, conviviendo en la nueva energía, una energía de hermandad, de unión y de crecimiento interior. No es la mente la que funcionará y protagonizará el nuevo sistema de creencias y de valores, sino la unidad y el corazón. La sociedad de la tierra se dirige hacia un punto de crecimiento muy alto y es propio que seáis conscientes de esto.

Te hemos hablado tus guías mi amada, para que comprendas el dolor de la tierra y la necesidad de cambios en la humanidad, pronto empezarás a comprender sobre esto.

El cambio, amada, no es fuera, sino dentro, y no es en la mente, sino en la unión entre todas las almas de la tierra. Ante todo, eres un alma que pertenece a la tierra, pues muchas vida ya has poblado el planeta ayudando a su crecimiento y viviendo y reviviendo experiencias para todos los seres de luz, no solo para ti misma.

La tierra es un lugar de prosperidad.

Gracias por este mensaje amada, gracias por este despertar.

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