Mensajes Espirituales

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Nota: El contenido de este artículo está incluido en el libro Mensajes de los Guías

Mensaje de guía: en el vientre de la ballena

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jonas.jpgAmado. Eres un pez en una pecera, así te sientes tú mi amado. Y has de pensar que la pecera también eres tú mismo. No hay pecera, el espacio es toda la pecera. Igual que tú puedes salir donde quieras y como quieras. No hay escondites, no hay encarcelamiento.

Eres un alma llena de amor, completa de luz, eres un alma luminosa, bella, grandiosa, y toda tú eternamente dando. Te sobra humildad en el alma, te sobra bondad. En la vida no reconoces estos atributos pues estás escondido en tu pecera, y has de salir de ella. No hay pecera.

Recordarás un cuento, sí, un cuento, uno en que un hombre era zambullido al océano, y allí dentro una inmensa ballena le tragaba. Este hombre, dentro de la ballena llegó a vivir varios días y varias noches, 3 días y 3 noches dentro de la ballena. ¿Recuerdas? Exactamente este hombre no sabía por dónde salir, ni sabía dónde estaba, sabía que se sentía encogido, pequeño, y sabía que la luz era insuficiente.

Hoy tú, estas dentro de una gran ballena que te tragó cuando te zambulliste al agua. Una ballena inmensa te tragó sin darse cuenta. Curioso, ¿no?

Me preguntarás que qué  quiere decir y por qué tú estás dentro de una ballena tan grande, por qué Dios permitió una cosa así. Según la verdadera historia fue el mismo Dios quien condujo la barca del viajero hasta la ballena y fue quien abrió la boca de la ballena, no olvides esto, pues el equilibrio divino es perfecto y no hay error.

En cuanto a tu caso, sí, tú entraste al océano y necesitabas ese tiempo tú solo, es un tiempo “desconectado” para recomenzar. Muchas personas lo pasan en silencio. No hay visitas en la noche, no hay visiones, no hay viajes interdimensionales, no hay conciencia ascendida. La persona trabaja y trabaja pero no halla “la luz”. Esto es estar dentro de la ballena. Dentro de la ballena solo está el propio eco resonando en las paredes de ese gran animal que no nos permite salir, que no nos permite movernos.

¿Por qué? Amado mío, ya te respondimos a esta pregunta una y otra vez, has de encontrarte a ti mismo. En el antiguo cuento hizo falta la rendición hacia la propia divinidad, o lo que es lo mismo, la caída de la soberbia frente a la humildad. La aceptación de la Gracia en la vida. La rectitud en el camino.

Te diré mi amado, que todos, tarde o temprano, son engullidos por un enorme animal que no les permite ver “la luz” pues la luz no está fuera, y mucho tiempo te afanaste en buscar la luz externa, y aquí dentro, en tu escondrijo, es donde captarás la luz interna. No hay salida, no hay tampoco entrada para que otros te guíen, solo estás tú solo, tu eco, tu reflejo, algo de carne pasada que anteriormente ya engulló el animal. También hay cantos lejanos que se oyen de personas que dicen ver la luz, esto es lo que te hace ver, lo que te demuestra estar dentro de una gran y hermosa ballena. Y por último, tú, sólo tú.

Ni siquiera nosotros, tus guías podemos acceder a ese interior de la ballena, hoy, te dejamos asomarte un poco para que veas la luz. Y estamos junto a ti, sí, no permitimos que el animal te digiera, claro que no, pero no podemos sacarte hasta que no halles la luz de tu interior. Dentro, a tientas, vagamente logras encontrar la fe para continuar, y te amamos por encontrarla, te damos todo nuestro amor y te cantamos vagamente para que sientas que estamos contigo, en tu interior. Estamos junto a ti.

Dentro de ti está la luz, fuera de ti, una cueva suntuosa y oscura donde no se ve nada, no se percibe más que un vago eco y un vago crujir de algo que flota en el interior de la cueva. Y allí estás tú, mi amado. Reconoce el lugar, pues si no lo reconoces te costará mucho salir de él.

Primero, una vez que captas que estás dentro de una ballena y comprendes que la única salida es encontrar la luz que hay dentro de ti, es darse cuenta que no hay que temer, dentro o fuera de la ballena existen los mismos peligros, y el mayor de todos es la propia locura, la propia mentira, el autoengaño, la ceguera. Una vez que eres consciente de que sólo la mente puede engañarte dentro de la ballena y fuera de ella, eres consciente que sólo el corazón puede guiarte bien.

La mente puede perderse, la mente puede equivocarse, la mente no ha sido educada hasta este punto. Puedes reeducarla, pero sabes que será una tarea muy difícil, pues cuando la mente es consciente de que estás dentro de lo que llamas “pecera” o dentro de una jaula enorme, se agota, siente agotamiento, siente ansiedad, ira, busca agarrarse a lo que pueda y no logra encontrar la salida, y eso le da ira, tensión, más ansiedad. Es el pez que se muerde la cola. Pero en tu caso, sabiendo esto, conociendo la debilidad de la mente ante los momentos difíciles, decides guiarte por el corazón y entonces es fácil pues hallarás la respuesta, solo el corazón puede darte la respuesta.

Primero comprendes que dentro de la ballena no se está tan mal, te relajas y empiezas a meditar. Una vez en meditación, una vez relajado, sin tensiones ni miedos de ningún tiempo, no puedes temer que te coma una ballena, pues ¡ya lo ha hecho! Sé consciente de esto y ya no tendrás ningún miedo, ya no hay que temer. Ahora puedes recomenzar.

Ahora puedes despertar en ti mismo. Hace gracia verte a ti mismo intentando escalar por las paredes sabiendo que la salida no está por arriba, que la salida está por dentro. Hace gracia verte y tú mismo te ríes de ti mismo intentando subir por las paredes escapando de ti mismo. Amado, calma, la ballena no existe, es una imagen de ti, tú eres la ballena, tú eres la jaula, tú eres la pecera, por ello, no hay pecera, no hay ballena, eres tú. Estás apartado tú solo, usamos este simbolismo para que entiendas la imagen mentalmente, pero no existe tal ballena, junto a ti, las personas que te adoran, a tu lado tus guías, solo que, desde el momento presente que estás viviendo te es muy difícil ver más allá de la máscara.

Es como si una gran ballena te hubiese tragado cuando te zambulliste al océano. Y nosotros estamos a tu lado haciéndote ver que cuando descubras que la luz la llevas en ti mismo y no fuera, abras los ojos y veas el mundo, y te des cuenta de tu trabajo. Entonces aparecerán los sueños, las visiones, las claridades mentales, el amor, los sentimientos de claridad, la armonía… entonces, consciente de que tú eres el mundo, de que no hay ballena, de que no hay dentro o fuera, entonces despertarás a este sueño.

Pero por ahora estás dentro y estás empezando a comprender hacia dónde has de dirigirte. Por ahora estás en un segundo paso de reconocimiento de ti mismo. Ahora comienzas a captar tu propia historia, el propio sonido que te devuelve el océano chocando contra la ballena y empiezas a discernir entre tu propio eco y la voz real del otro.

Desde tu situación todo lo que escuchas con claridad son ecos de ti mismo. La mirada del otro es un eco de tu emoción interna, las palabras de aliento de otro son ecos de tu bondad. Respira esta calma y este reconocimiento en el otro, este reflejo. Ahora mismo, el reflejo es clave para salir de tu situación. Todo aquello que ves, que sientes, que comprendes que el otro es, piensa, siente o hace, eres tú mismo. Tu mismo mi amado. Es tu eco. Tu reflejo. Ámate y reconócete pues eres tú. Lo bueno y lo malo. No reprimas lo malo ni lo negativo pues tarde o temprano deberás enfrentarte a ello, no has de reprimir sino comprender por qué está contigo tal o cual cosa y sanarlo desde su origen. Sí, es difícil esta tarea, pero tú puedes sanar tu vida. Eres un hombre valiente, fuerte, eres un hombre increíblemente capaz.

Abre tu corazón a este redescubrimiento de ti y acéptate en el otro, en la mirada del otro, en el descubrimiento de sí mismo que el otro tiene, date cuenta que ese también eres tú, es tu reflejo, y entonces podrás sanarlo en ti, podrás amarlo en ti mismo y podrás aprender a captarlo.

Ocurre que dentro de la ballena, al principio y en medio de la oscuridad, parece que tras las paredes hay sombras y son las sombras las que habitan alrededor, y es más, ocurre que al principio la persona suele creer que todo lo que suena son esas sombras, no se reconoce en esos sonidos, no se reconoce y reniega de ello, y al negarlo, hace que crezca más y más el miedo, la tensión y los ecos oscuros y sinuosos. Hoy empiezas a ver con claridad, seguro que recuerdas cuando los ecos eran así, lejanos, oscuros, cuando parecían ajenos y cuando para nada te podías reconocer en ellos, hoy no es así, ¿verdad?

Hoy reconoces que la mirada del otro es una respuesta directa a tu propio sentir, hoy te ves en el otro y te comprendes, y solo falta un pequeño paso para que también te ames. Y eso buscamos, que te ames, que te adores, pues eres un alma inmensamente clara, bella, hermosa, bondadosa. Aun dentro de la ballena tu luz se desprende en todas direcciones. Ten la calma suficiente como para descubrirte a ti mismo y ten el conocimiento de que no hay persona mejor en la que tú puedas confiar que en ti mismo, confía en ti, ámate a ti. Y ésta será la salida del laberinto en el que te encuentras, la salida del vientre de la ballena, el amor propio es la salida.

Encontrado en tu eco, reconocido y reencontrado y comprendido, entonces puedes amarte y empezar a salir del vientre de la ballena, y esta es la única forma de salir. Muchos llaman a esto aceptación, otros lo llaman autoestima, autovalor, otros lo llaman pasión en la vida, ganas de vivir, felicidad, pero no es más que amor propio, el darse cuenta que tú eres quien sale victorioso de la ballena, del vientre de la ballena, y tú eres quien puede empezar a dirigir su vida.

Una vez fuera, ¿qué te espera? Mi amado, fuera te espera tu primera victoria honrosa, te espera la claridad mental, la luz en tu vida, el autodescubrimiento del propio ser, el despertar. Cuando sales de la ballena eres un hombre completo, seguro de sí mismo, con autoconocimiento y con capacidad de enderezar su vida en la dirección que lo desee. Más allá de esto te conviertes en un instrumento divino puro, claro, seguro de sí, pues has estado dentro del vientre de la ballena, y te diré un pequeño secreto mi amado, ningún guerrero empezó una batalla sin entrar antes en su propia ballena, ningún guerrero pudo luchar en campo abierto sin antes haber estado tres días y tres noches dentro del vientre de la ballena. Es algo necesario, más duro o menos duro dependiendo de la mente humana y de cómo se deje la mente ir hacia la propia locura o como se controle la mente y uno se dirija hacia el corazón.

Sabes a qué me refiero y también sabes cuanta gente alarga estos tres días y estas tres noches toda su vida, pues no es capaz de controlar su propio pensamiento. Pero tú ya lo lograste, tú estás a punto de salir de la ballena.

Por ello esta canalización hoy, ahora, justo en este tiempo. Pues ya estás saliendo de la ballena, ya estás empezando a descubrir el misterio de este tiempo tan largo de tu vida, estos largos tres días y tres noches. Amado mío, cómo nos alegramos de estar aquí, fuera de este espejismo esperándote, dentro, contigo, sintiendo contigo lo que tú sientes, y fuera, esperándote para darte la bienvenida hacia tu nuevo yo, hacia tu nueva vida.

No temas a tu propio eco, pues ahora ya sabes que solo es eco. Y el eco resuena, y no una sola vez, sino varias. Reconócelo y espéralo.

Cuando tengas una emoción, espera hallar su eco, es parte de la vida y es parte del tiempo dentro de la ballena, cuando controles estas emociones y pensamientos que de ti surjan serás consciente de cuándo llegará el eco y cómo hacer para no temerlo.

Ahora sonríe de este descubrimiento.

Te dijimos al principio, te dije que no estás dentro de una pecera, que no es verdad que seas un pez en una pecera, noooo, ni mucho menos. La pecera es la mente humana, ¿lo comprendes ahora? Eres tú mismo quien crees que existe esta pecera y es una pecera clave para dar un paso hacia tu propio camino, hacia tu yo guerrero. Aquél que en medio de la batalla no será doblegado por el canto afilado de la espada del ego enemigo.

Te amamos. Eres un alma bella, hermosa, llena de luz. Eres un alma con un gran camino por descubrir y empiezas a vislumbrar en la lejanía que esto será así. Conoces sí, conoces mucho, pero la mente es traicionera. Hoy empiezas a descubrir, a sentir dentro de ti, y este descubrimiento, mi amado, cambiará tu vida, lo sabes. ¿Estás preparado para gobernar tu vida?

Gracias.

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