
Curso de Visión Interior en Barcelona, 10, 11 y 12 de febrero

Cuando me gritas: ¡Ven, Ángel mío!, y me llamas con tu corazón ebrio de amor, solo puedo responder, todo mi mundo se vuelve a tu lado y sólo estás tú. Cuando me llamas con dulzura, esperando que venga a ayudarte, sintiendo que soy tu ángel dorado de amor, todo resplandece, se te abre el pecho a mi, y siento tu dolor mío, porque soy tú. 





