Cuerpos mental y astral
Los niños nacen con un cuerpo mental y astral muy fuerte y seguro. Esto les posibilita para hacer maravillosas excursiones en los diferentes planos de existencia y ser conscientes de ellas, poco a poco estos cuerpos se debilitan o se alteran. Así, cuando crecemos, los sueños y viajes mentales o ensoñaciones no son tan intensas ni tan importantes para nosotros. Para un recién nacido, no hay diferencia apenas entre lo que sueña y la realidad, y vive el sueño con tanta nitidez que no podría para nada creer que “sólo es un sueño”, reconoce una vivencia pura, real.
Hasta que una persona no adquiere conciencia no se da cuenta otra vez que ese sueño, esa otra realidad, realmente existe y es parte de algo mucho más grande que desde la mente del yo despierto o consciente se pueda entender.
El cuerpo astral, igualmente, nace limpio, sereno y tranquilo. Poco a poco va viviendo experiencias en los diferentes planos alto y bajo astral, tiene contacto con personas que inconscientemente, están viviendo en el bajo astral, esto hace que los niños recreen sus primeras pesadillas o miedos. De una forma natural se “asustan” ante ciertas personas o lugares, pues captan que la vibración no es adecuada, sienten ya sea la densidad etérica o el bajo astral. La sensibilidad en el plano astral es muy alta en niños hasta 11 años, a partir de esta edad, a no ser que se haya vivido un trauma o un miedo intenso con algo respecto al plano astral, la persona deja de percibir en el astral.





Gran parte de los niños que están naciendo, tienen una gran capacidad de visión. Esta visión les permite ver en 4d y 5d, algunos incluso en dimensiones más elevadas o en planos paralelos dentro de estas dimensiones.
Durante muchos años hemos estado escuchando hablar sobre los niños índigo. A gran parte de las generaciones de los que ahora somos una poco más mayores, se nos ha denominado índigo, y todos lo hemos aceptado como una denominación de espiritual. Igualmente se ha llamado índigo a una gran generación de niños que han ido naciendo en los últimos años la mayoría con una rebeldía unos problemas de comportamiento muy graves, sobre todo ante el respeto a los mayores, sean índigo o no esos mayores, y a lo comúnmente llamado autoridad. 